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VirginiaPotts
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¡Muy buenos días, grupo! ¿Cómo estáis? Hace unos días, el nieto de una vecina, me dijo claramente: "Mel, es que los libros del cole me aburren mucho". Desde que me lo dijo, no he dejado de pensar en los niños que les pueda estar pasando lo mismo. Que se desanimen y desmotiven en las aulas porque sentarse en una silla y seguir un tradicional libro de texto no les interese. Lo cierto es que no les faltan razón. Yo, como eterna estudiante y adulta, también me aburro desesperadamente al leerlos cuando tengo que estudiar. Y eso que he elegido yo la carrera de forma voluntaria. Entonces, ¿cómo se tienen que sentir los alumnos si la mayoría de centros les obliga a aprendérselos? Muchos maestros ya aplican el aprendizaje por proyecto en las aulas, el creativo, el cooperativo y se olvidan de los libros. Afirman que todos: maestros, docentes, directores, alumnos y padres están encantados con los resultados y los estudiantes van a las clases súper motivados y felices. Pero también hay docentes, que no quieren desprenderse e ellos, dicen que los les sirven para planificarse, para organizarse y creen que al estar elaborados y diseñados por profesionales de la educación, están adaptados a cada edad (y en muchas ocasiones lo que pasa es que no se tiene en cuenta el ritmo de aprendizaje de cada estudiante). Obviamente, para estos profesores es más cómodo y menos complicado seguir los libros de texto al pie de la letra. Lo acaban, no se preocupan más y santas pascuas. Si los alumnos han tenido un inadecuado proceso de aprendizaje, no importa. Ellos han cumplido los objetivos claro. Podemos hablar, de la disminución de la creatividad de los alumnos, de la falta de experimentación, del descubrimiento. Por ejemplo, en Primaria ya se cree que los estudiantes son adultos y por tanto, hay que exigirles como tal. Se olvidan totalmente de que no dejan de ser niños, niños que necesitan disfrutar de su estancia en el centro. Y ni que decir tiene, del dinero que se tienen que gastar las familias únicamente en los libros de texto desde Educación Infantil (con las absurdas fichas, que por supuesto, también tienen un coste), porque las becas destinadas a hacer frente a este tipo de cosas, cada vez son menos. Pero claro, el negocio de las editoriales y de los colegios, tiene que seguir activo. ¿Desde cuando se ha convertido la educación en un negocio? En fin...

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